martes, 30 de septiembre de 2014

Este no es un adiós, es un NOS CAMBIAMOS DE DIRECCIÓN

Mala noticia: este será el último posteo de este blogcito :(
Buena noticia: como fugitivo gringo del programa de protección a testigos, nos cambiamos de dirección (y de nombre)



Joie de vivre y otras desventuras 



http://aventurasneuroticas.wordpress.com/







Allá nos vemos y nos seguimos leyendo ;) 

sábado, 25 de agosto de 2012

La distancia no es el olvido, o de cómo reencontré a mi amigo de la infancia

(ah como me gustan los títulos largos)

Hace algunas centurias, mi mamá tuvo una amiga a la que quiso mucho (era una mujer de pocas amigas, pero las que tenían las cuidaba como oro molido). Y da la casualidad que esa amiga tenía dos hijos: uno de mi edad y el otro unos años más pequeño.
El pequeño era muy tierno y el de mi edad (si la memoria no me falla) era bastante travieso, inquieto, le encantaba toda la cuestión gore y amaba a Ren y Stimpy. Si no se lo han imaginado o son nuevos en este blog, su servidora al principio no lo soportaba porque yo era justo la antítesis del chamaco (era ñoña, me portaba demasiado bien, era tranquila, extra educada... el sueño de toda mamá y la pesadilla de cualquier otro niño).
Como íbamos en la misma escuela, durante 4to año de primaria estudiamos en salones distintos (dije que han pasado centurias, ¿no?) pero eso no impedía que nos peleáramos todo el tiempo, que a cada rato nos agarráramos de la greña, o que él me hiciera renegar y viceversa.
Así que cuando nuestras mamás (tan amigas) se enteraron que en 5to año estudiaríamos en el mismo salón, les dio el patatús y nos la sentenciaron (a cada quien por su lado): que pobres de nosotros si nos atrevíamos a cruzar siquiera palabra (o al menos para mi fue: "no quiero que siquiera lo voltees a ver, que no voy a perder la amistad con mi amiga por tu culpa". Así de fuerte.
La cuestión es que por supuesto no les hicimos caso y fue como si nos hubieran dicho "¡llévense bien por el amor de beibi yisus!". De ahí nació una amistad de la que tengo los mejores recuerdos, como las tardes de tarea viendo Ren y Stimpy, o corriendo en la calle, jugando a cosas que no recuerdo (la memoria es traicionera). O a su papá yendo por nosotros a la escuela y contándonos historias de cuando trabajaba en cierta línea aérea.

Y en este punto, es donde nace la historia de hoy.
Cuando terminamos el 5to grado, ellos se mudaron a otro estado de  la república. Mi mamá se quedó muy triste porque se le iba una de sus mejores amigas, y para mí, el golpe no fue menos duro; pasó el tiempo y como todo en esta vida, las ausencias fueron superadas pero nunca olvidadas.
Había veces en las que nos preguntábamos "¿qué será de L?" o "¿cómo se verán L y T?", pero todo se quedaba en el imaginario porque no teníamos cómo comunicarnos con ellos, no había los bonitos internets que ahora tenemos. Yo todavía no pasaba por la fase de espía industrial... (olviden eso).
Y 16 largos años pasaron.

Uno de los días de esta semana llegué al trabajo, mentándole la madre a todo el mundo porque de nuevo, el metro consiguió que volviera a llegar tarde y que tuviera que desembolsar dinero extra en el taxi. Llegué de malas, pues. PERO una sorpresita me esperaba en el feisbuc. Y era la solicitud de amistad del hijo pequeño.
O-M-F-G.
Tardé varios minutos en reconocerlo, pero sin duda era él; por supuesto lo acepté de inmediato y de forma mecánica busqué a su hermano...
El resto es historia.

Sólo puedo decir que es de las pocas veces que estoy feliz de que Facebook haya invadido nuestra vida y privacidad. Si esta historia tan sencilla de un puente que acerca al centro con el norte de golpe, ha sido una revelación, debe ser impresionante lo que hace por personas perdidas por la pátina de los años, que por ejemplo, se aman. O familiares perdidos. O algo.


Sólo sé que cuando creo haber perdido la capacidad de asombro, algo fascinante llega a mi vida para callarme la boca y el cinismo.

=)

Hagan favor de ser felices.
O algo.


martes, 24 de julio de 2012

Consejos amorosos y otras ridículas historias

Hace algunos (muchos) años, en el primer día de cuarto de preparatoria, casi me atropellan una calle antes de llegar (es decir, de llegar a la primera clase de mi primer día, ¿notan el momento histórico?). Y estuvo a punto de ocurrir porque me distraje. Y la distracción se debió a que quedé hipnotizada porque estaba viendo a un vato.
Así las cosas.
Y por azares del destino llegó el gran momento en el que me lo presentaron, pero lo único que atinaba a hacer cuando me lo encontraba, era alzar una ceja y sonreírle a medias. O soltar frases sarcásticas que me hacían ver como una sociópata. Pero por dentro moría de amor. (Tiempo después supe que era un porro vagales que se la pasaba chupando en el estacionamiento, por si lo preguntaban).
Y esa es la historia de mi vida en términos amorosos. Bueh.

Hace unos días le platicaba a Syl y a Alets de un boy of the next door (o the next chair) que me gustaba mogollón. Pero como la historia se repite ad infinitum, como con el de la preparatoria, en los dos meses que 'conocida agencia de publicidad de la condesa' me albergó en sus oficinas no pude mantener una conversación completa con él, cuando lo veía le alzaba la ceja, sonreía a medias (como sociópata). La cuestión es que me fui de ahí y nunca pude siquiera sonreírle bien porque la ardilla de mi cabeza se hiperventilaba cada vez que llegaba a hablar con mis compañeras de al lado.
Ahora que lo pienso, tal vez sea sociópata de clóset, no lo sé.

Regresando a la plática con Syl y Alets, (cuyo consejo, 'sé fría y distante' ha sido el peor tip de ligue que me hayan dado en la vida) llegamos a la conclusión de que si no me sacudo la tímidez latente, no llegaré a ningún lado de esta vida. Más tarde, ese día conocí y fui a beberme la cerveza de la casa de Álvaro López de los Bunkers, rockstar por el que babeo y con el que SÍ PUDE mantener una conversación normal y fluída a pesar de todo. Llegué el lunes muy segura de mi misma porque había podido platicar con un rockstar y lo primero que pasó cuando vi al boy of the next chair fue sonreír a medias. Chale.
Soy un asco, nunca me pidan consejos de amor.

La cosa es que ya nunca más veré al tipo en cuestión porque me cambié de trabajo a las lejanas tierras polanqueñas.
snif....
El pro tip de mi cuñado fue: "dile que te gusta", mientras el protip de mi hermana fue: "no digas nada, es muy directo, tú compórtate normal" (¿fría, distante y sociópata? Claro, eso será súper útil). Pero decidí obedecer a los designios de mi corazón: "Escríbelo en tu blog".
Okay, no :(
Quizá él no lo lea nunca, pero ¡qué demonios! Cerraré ese chiqui-capítulo de mi vida y seguiré adelante como siempre. De todas aprendí algo muy valioso: si quiero un consejo amoroso de calidad, no debo pedírselo a mi hermana, a mi cuñado ni a Alex.
Y ya.

Hagan favor de ser felices.

lunes, 2 de julio de 2012

Tenemos el presidente que nos merecemos

Tenemos el presidente que nos merecemos.

Hace 12 años los mexicanos hicimos uso del voto útil para sacar al PRI (el partido que gobernó durante 70 años México) y sentar a un pendejo en la silla del águila. Lo hicimos porque ya estábamos hartos del robo en despoblado que hacían los priístas con el dinero de la gente. Porque uno de sus presidentes, Carlos Salinas de Gortari, dejó el país hecho una mierda política y social (y todavía tuvimos la falsa dignidad de llamarlo 'traidor a la patria').
Porque ya estábamos cansados de las metiras de sus gobernantes, de las matanzas a los estudiantes, de las lágrimitas de cocodrilo del 'Perro llorón', de toda la historia de ignominia y bastardeces que pocas personas le hicieron al país.
Después de atravesar uno de los sexenios más sangrientos y 12 años de un partido de derecha que terminó de darle un cogidón a México, le abrimos los brazos a un partido cuyos gobernantes saquearon y mamaron hasta la última gota de riqueza. ¡Vengan, que ya los perdonamos! ¡Pero si vamos a tener una hermosa pareja presidencial! ¡Vengan a chingarnos, al fin que chingados ya estamos!
¿Qué ganó México?

La gente vendió al país por 3000 o 5000 mil pesos. Esos 3000 o 5000 pesos no van a servir para enterrar a sus hijas, subsistir en la miseria durante 6 años, sacar a sus hijos de la cárcel porque tuvieron que hacerse sicarios, en el mejor de los casos. ¿De qué nos va a servir? ¿de qué?
Y no es que la gente tenga poca memoria, es que el pueblo mexicano ya se acostumbró a ser un pueblo agachón y chingado que no ha podido superar en 500 años la conquista del gûerito guapetón. Nos gusta ser unos jodidos porque si no, no tendríamos de qué quejarnos, nos da pereza tener conciencia, que lo hagan otros, que lo hagan los demás.
Bienvenidos a la dictadura perfecta como bien señala Le Monde. Bienvenidos al país de la chingada, tenemos al presidente que nos merecemos.

Perdonen queridos lectores, hoy amanecí pesimista.